martes, 19 de mayo de 2015
viernes, 24 de abril de 2015
jueves, 23 de abril de 2015
miércoles, 22 de abril de 2015
jueves, 20 de junio de 2013
LA COMPLICIDAD TIENE CARA DE PUTA
El 14 de abril, en Venezuela,
ocurrió un evento que sin pretender catalogar de fraude (para eludir la
subjetividad de mis palabras), sí está lleno de grisáceas circunstancias que al
menos lo hacen ver “sospechoso”…Todos saben eso.
Todos saben que una diferencia de menos de 200.000 votos en un
universo de más de 18 millones de votantes, justifica plenamente la exigencia
de un reconteo manual como debe ser: votos y registros contra cuadernos
electorales.
Todos saben que si ese día se hubieran contabilizado los votos del
exterior, la diferencia no hubiese llegado a los 100.000.
Todos saben que si se revisaran las denuncias acerca de los más de
200.000 “muertos votantes”(quienes no por coincidencia marcaron la casilla del
candidato oficialista), el resultado favorecería con creces al candidato
opositor Henrique Capriles Radonsky.
Todos saben que si se revisara a fondo el proceso, ahí estarían
esos videos que muestran en la entrada de varios centros de votación a extraños
personeros repartiendo cédulas para provocar la repetición de votos pro-régimen.
Todos saben el abuso inclemente por parte del candidato oficialista
en el uso de los medios de comunicación masiva, con lo cual se incumplió
abiertamente las directrices en relación con la campaña electoral.
Todos saben que el candidato oficialista no podía ser candidato y a
la vez Presidente Encargado del país.
Todos saben que en Venezuela no existe la independencia de los
poderes públicos, y que entre otros vicios, la presidenta del ente electoral es
otra “camarada” del régimen.
En fin, y a pesar de que tantos
conocen de éstas y muchas otras irregularidades, hoy el ilegítimo Nicolás hace
gala de su más enfermiza desfachatez, y juega a ser el presidente electo de
Venezuela, cuando TODOS SABEN que hay mucho que averiguar antes de darle ese
honor que para nada merece.
Y cuando digo TODOS SABEN, no sólo
hablo de los venezolanos. Mis palabras
trascienden las fronteras y se refieren a todos los gobiernos, a todas las
instituciones internacionales, a todas las entidades autónomas, a la Iglesia y
a todos los organismos que representan de alguna manera a la llamada “Comunidad
Internacional” que decidieron sin el más mínimo pudor, aceptar al señor Nicolás
como el Presidente de mi país, aún sabiendo la línea tan delgada que lo separa
de la más absoluta ilegitimidad, y sin esperar a que las denuncias hechas por
la oposición comenzasen el recorrido legal pertinente o tan siquiera fueran escuchadas
por quienes tienen el deber de velar por la democracia en la región.
La mentira es un pecado, y sin embargo
Nicolás fue recibido como jefe de estado por el mismísimo Papa Francisco .
Nicolás es un dictador comprobado,
y sin embargo la OEA le da espacios privilegiados como máximo representante de
un país.
La situación de hambre y
desabastecimiento en Venezuela alcanzó los niveles más insólitos, y sin embargo
la FAO le otorga a Nicolás un premio a sus políticas alimentarias.
Y así podría llenar hojas y hojas
con una interminable lista de etcéteras, que sólo producirían espasmódicos
movimientos en mi abdomen, provocados por una bilis que ya no cabe en mi
interior ni en el interior de la gran mayoría de mis compatriotas.
Pero cuidado, señores del mundo, porque la complicidad es un boomerang que se
regresa con más fuerza… y es capaz de cortar cabezas.
Créanme que los silencios y las
vistas gordas que aparecen luego de que un buen cheque paga algunas conciencias
en oferta, terminan por convertirse en
un grito que después el mundo decente no alcanza a escuchar.
Sépanlo de una vez: Nicolás Maduro
está ocupando un cargo que no le corresponde, y tras el ilegítimo poder que ese
cargo le da, está destruyendo a
Venezuela y está afectando gravemente a la democracia de América Latina y del
mundo, dándole fuerza política a países de alto riesgo y a grupos guerrilleros
y terroristas que han vivido amenazando de manera criminal y cobarde la paz
global.
Luego no digan que no se lo
dijimos. El que calla, otorga, y del
silencio nace la complicidad.
Esa decisión de callar hoy es
personal, sin importar si se trata del Secretario General de las Naciones
Unidas o de la OEA…
Sin importar si se trata de un
presidente que tomó el camino de la conveniencia, del interés o de la comodidad…
Sin importar si se trata de alguna
ONG desesperada por contribuciones monetarias de importancia…
Sin importar (incluso) si se trata
del Papa.
En fin, cada quien sabrá por qué
lo hace, pero muy pronto, cuando este desorden histórico sea (como siempre
digo) una simple y desagradable anécdota, ninguno tendrá cara para vernos a los
venezolanos a los ojos.
…¿O si?
lunes, 10 de junio de 2013
LO SIENTO NICOLÁS...
A ver, Nicolás, cómo te explico.
Al igual que tus más ineptos y tarifados “amigos”
internacionales, sigues utilizando el término “fascista” como ese insulto
aprendido nadie sabe de quién y en qué momento, para referirte a todos aquellos
que manifestamos el buen criterio de no acompañarte en tu desafortunada
aventura presidencial.
Ante tu evidente desconocimiento del término en cuestión,
esperaría (con un altísimo riesgo de quedarme sin respuesta) que indagaras un
poco al respecto. Si es que tus
múltiples desocupaciones te permiten hacerlo, podrás constatar, para tu
infortunio intelectual, que el único fascista en este país es el régimen
heredado por ti y que con absoluta ilegitimidad insistes en representar.
Sólo tú y tu grupito de malandros politizados pretenden
instaurar una sola y única manera de pensar…un control absoluto de los
medios…una evidente restricción de consumo entre los ciudadanos…un estado en
permanente emergencia social… un insuperable nivel de inflación…una rienda cada
vez más corta para los empleados públicos…un distanciamiento claro y explícito
del mundo progresista…un desarrollo de conductas de obediencia instintiva entre
los grupos siempre más aplastados…
¿Te fijas Nicolás? Aquí
los fascistas son ustedes, los socialistas del siglo XXI, que no han
comprendido que ese modelo de desgobierno no sólo es un mal recuerdo de alguno
que otro pasado en el mundo, sino que además es una fórmula infalible de
retroceder como nación y de extraviarnos en el anecdotario de un país rico, que
decidió fallecer en la pobreza más absoluta y vergonzosa.
Tu ineptitud para conducir algo escasamente más grande que
un autobús, ha quedado evidenciada en cada desacierto y cada vez que tomas la
muy errada decisión de abrir la boca para ofrecer alguna triste declaración
pública.
Gobernar, Nicolás, va más allá de simplemente dedicar largos
espacios televisivos a ofender a tus opositores.
Para gobernar debes tener ideas, planes concretos, proyectos
estudiados y desarrollables, un equipo de trabajo capaz de implementar una
visión de país…y tú, Nicolás, no tienes nada de eso. Por el contrario, la deteriorada capacidad de
improvisación de tu desparecido padre político llegó a tus manos completamente
desgastada, y con ella, mi jamás reconocido presidente, tampoco sabes qué
hacer.
Decirnos fascistas a tus opositores simplemente por el hecho
de contradecirte en tu desdibujada ideología, es una falta de respeto producto
de esa ignorancia que no logras disimular aunque lo intentes.
La misma ignorancia que está llevando a Venezuela hacia el
borde del abismo.
La misma ignorancia que pretendes (cada vez con menos éxito)
inculcar en un pueblo dispuesto a darte la espalda en cualquier momento.
Ya te quedaste sin la inercia emocional de Chávez (inercia
de la que abusaste incluso al pretender mantener vivo a quien tenía rato de
haber fallecido). Te quedaste también
sin el apoyo popular, algo que se evidenció el 14 de abril tras tu indiscutible
derrota.
Con lo que sí te quedaste es con un desprecio incontenible y
con una lástima contagiosa hacia tu persona, que te hará ocupar el lado más
oscuro de la ya oscura historia que comenzara a escribir el precursor de este destructivo
y perverso proceso mal llamado Revolución Bolivariana.
Nicolás, tu tiempo va llegando a un final inevitable e
irreversible, así que yo, en nombre de una inmensa mayoría de “fascistas”
opositores, perros del imperio, vende-patrias, apátridas, sifrinitos,
escuálidos, malcriados y demás insultos ya agotados durante los últimos casi 15
años, te recomiendo que vayas haciendo tus maletas, porque en poco tiempo sólo
podrás ser testigo de esa nueva Venezuela de progreso y libertad, desde la cárcel o desde el olvido.
A ver, Nicolás, cómo
te explico: te quedó grande el disfraz que heredaste, y por mucho esfuerzo que hagas para rellenarlo,
la sensatez nacional y la decencia de todo un pueblo decidieron dejarte atrás
en tu fallido ensayo de primer mandatario.
Lo siento Nicolás, será en
otra oportunidad…pero NO EN VENEZUELA.
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